viernes, 20 de febrero de 2015

Días Sin Luz



El Círculo de Amatista se complace en anunciar el lanzamiento oficial del proyecto Días Sin Luz, una obra en el género de la Ciencia Ficción basada en la obra de Felipe Moyano y Jack Vance.




El primer producto de la franquicia la compone la primera radionovela boliviana en neto género de Ciencia Ficción. Se trata de Praetorian, un Space Opera futurista que proyecta el posible destino de nuestra cultura.

En el contexto de Praetorian se ven desarrollados los posibles resultados de un calentamiento global desbocado, el deshielo total de los polos, el avance del mar hacia los continentes y las terribles consecuencias geopolíticas y sociales de un desastre medioambiental a escala global. Los personajes del relato se ven inmersos en un mundo caótico, dominado por las guerras, la hambruna y las enfermedades. Esto deja a la humanidad con una sola salida posible: la colonización del espacio.




Colonias en Marte y la Luna son fundadas, pero con ellas se esparce el virus del pensamiento político humano que pronto desemboca en guerras entre la Tierra y las colonias.

Los eventos transcurren a un ritmo frenético y los hombres, en busca de respuestas en el espacio, únicamente encuentran más preguntas. El cosmos revela a la humanidad la tenebrosa naturaleza del universo de las formas creadas hasta que de pronto la especie humana se ve enfrentada a su final.

Praetorian – La Radionovela, es un producto radial basado en la novela literaria de Gaburah L. Michel, misma que aún no ha sido publicada y cuyo lanzamiento ha sido programado posteriormente al estreno de la Radionovela.

La primera entrega de la franquicia (Días Sin Luz) será complementada con un álbum gráfico que se estrenará tras el debut de la Radionovela, así como también el Sound Track original del relato en cuyas listas no solo figurarán los temas originales del autor, compuestos exclusivamente para la Radionovela, sino también temas inéditos enfocados en el contexto de Praetorian.  


Días Sin Luz para su producto Praetorian es un trabajo original de Gaburah L. Michel, el creador de “El Arco de Artemisa”, autor del ensayo gnóstico “La Lengua del Pasú” y editor de la primera Radionovela hiperbórea: “Belicena Villca, la Última Princesa Inca”; del guión original de Pablo Santa Cruz y basada en la obra de Felipe Moyano. 

miércoles, 4 de febrero de 2015

El Arco de Artemisa, Ediciones Digitales

La música

Dos temas extraídos del OST del Segundo Episodio de “El Arco de Artemisa”. Muy pronto el álbum entero estará disponible en Reverb Nation stores.


Título: Los Doce Misterios
Autor: Gaburah L. Michel
Álbum: "El Arco de Artemisa - Los Doce Misterios" OST
Año: 2015
Grabado en Puerta del Sol Estudios




Título: Artemis' Centinels
Autor: Gaburah L. Michel
Álbum: "El Arco de Artemisa - Los Doce Misterios" OST
Año: 2015
Grabado en Puerta del Sol Estudios



Infinita Violencia

Me imagino que existen muchas maneras de abordar un hecho concreto. Podría concebir un diálogo, una taza de café, una discusión que derive en una buena sacada de mierda y luego un aluvión de alegatos en la comisaría para determinar quién empezó la riña. Después, una noche en la celda, una “manguereada” con agua helada, algunos toletazos, fotos de perfil, rellenado a la carpeta de antecedentes y finalmente libre en las calles para volver a liarse a hostias con otro hijo de puta. Es el ciclo de la divina violencia, la hostilidad pura que de no ser por las fuerzas del orden derivaría en una masacre digna de “la ley del más fuerte”. Quizás así encontraría alguien capaz de darme una muerte honorable y con las pelotas bien puestas. ¡Son huevadas!

Escribir “El Arco de Artemisa” fue también un acto de infinita violencia. Cada hueso roto, cada caída del barranco, cada hoja filosa cortando la piel es como una especie de estigma pagano, una revelación silenciosa que devuelve al hombre de Sangre a sus orígenes primigenios. Esa apología a las pasiones, al odio y al amor, solo puede desprenderse de un fanatismo ciego por la muerte. Cuando empecé la obra no lo sabía, pero ahora ya lo comprendo. El pacto con la muerte se ha restablecido.

Como autor no hay mucho que pueda citar en el anecdotario de la escritura, o la bitácora del acto creativo. No es que no existan anécdotas sobre la creación de la novela, simplemente que no me parecen dignas de ser contadas; son irrelevantes. Lo que sí, a nivel de autor, puedo mencionar es la insistente y tragicómica afirmación de la veracidad de lo escrito. “El artista utiliza la mentira para decir la verdad y el político, para ocultarla”. Pero no me juzguéis, aún no sabéis cómo virará esta historia misteriosa, os juro que “solo me atrevo a lo que sea digno de un hombre; quien a más se atreva, no lo es”.

Si has seguido el desarrollo de la novela desde el Primer Episodio y estás a punto de embarcarte en el Segundo Episodio, descubrirás que la obra está inmersa en un gran misterio. Al entrar en él ingresas a un laberinto de extraordinaria proporción. El relato no devela fácilmente sus secretos, pero te puedo garantizar que al final puede que halles algo que valga la pena. Yo sí lo encontré, ese algo para mí se llama: Diana.




Primer Episodio – Prefacios de Batalla.
Prólogo de María E. Torrico. Catedrática en Lingüística e Idiomas de la Universidad Mayor de San Andrés. La Paz, Bolivia.



Como catedrática de Lingüística he tenido la oportunidad de leer una amplia variedad de narrativa boliviana y es verdaderamente notable que las letras en Bolivia pasan por un gran momento. Géneros como la Ciencia Ficción, la Fantasía Épica y el Terror Sobrenatural han empezado a abrirse campo en un imaginario literario boliviano que estuvo dominado por el costumbrismo criollo durante varias décadas.

Uno de esos esfuerzos remarcables, más como aporte a la literatura juvenil, lo constituye el Primer Episodio de “El Arco de Artemisa”; obra del autor franco-boliviano Gabriel Michel, más conocido por su pseudónimo: Gaburah Lycanon Michel. Se trata en sí misma de una trilogía novelada cuya primera entrega abre registros culturales y realiza una transposición idílica a los amores de juventud, de adolescencia, de pubertad y, porque no, también de niñez; es decir, al primer amor. Nos reencuentra con los sueños abandonados, con la fáctica situación de verse uno mismo creciendo de la noche a la mañana y, de forma tácita, con los temores primigenios. Sin embargo, el hilo conductor de la obra —en contraparte a sus ejes de narración de corte adolescente— no es el romance idílico mismo, sino la Gnosis Primordial.

La impactante fusión de la Sabiduría Hiperbórea y el idilio más sublime logra despertar poderosas nostalgias durante la lectura. Estos elementos se ven realzados por la ácida escritura de Gaburah, una narrativa imbricada de arrebatos de honestidad, forma similar a la usada por autores como Charles Bukowsky o Ernesto Sábato. En cuanto a contenido, la novela tiene una marcada influencia de Felipe Moyano y su obra “El Misterio de Belicena Villca”, texto fundamental de la denominada “Gnosis Prohibida”.

Ese misterioso potaje literario, una mezcla gnóstica de quijotesco enamoramiento adolescente, es el substrato final de un drama de magnitudes imposibles de imaginar en el plano contexto de nuestro mundo actual, y es precisamente por eso que la novela tiene un buqué tan exótico.

La segunda edición que el autor nos presenta en esta ocasión es la evolución de un texto que, si bien al inicio presentaba errores, se ha ido consolidando en una de las obras más curiosas y originales escritas por un autor de raíces bolivianas. Podría considerarse como un relato impúdico y exagerado, aunque muy enriquecedor para el espíritu puesto que en toda su excentricidad, “El Arco de Artemisa” llega a ser apasionante. Por eso y mucho más, esta es una de esas novelas que perduran en la memoria del lector como un llamado reflexivo; ergo una invitación a sentarse una noche lluviosa en un cómodo sofá, servirse una taza de té y leer la novela mientras uno mismo va recordando sus primeros amores mientras lee. Luego del amor vendrá lo sobrenatural y, finalmente, lo imposible. Pareciera que ni el mismo Gaburah sabía cómo iba a terminar este Primer Episodio, dejando el epílogo abierto para dar paso al episodio siguiente.

“El Arco de Artemisa” es una novela fantástica, juvenil, mágica, imbricada de amor y ternura; pero a su vez es una novela sanguinaria, erótica, opresiva y reveladora. Como lectora quedé encantada desde la primera lectura y aún hoy su relectura me sigue arrancando el mismo suspiro que la primera vez. Eso me lleva a concluir, con toda seguridad, que la Literatura boliviana está en franco crecimiento.


LINKS DE DESCARGA






Segundo Episodio – Los Doce Misterios
Prólogo de Mauricio Gámez, Co-editor de la Editorial de la Casa de Tharsis.



Sombrío. No se me ocurre otro adjetivo adecuado para calificar a Gaburah Lycanon Michel. Incluso su aspecto puede parecer poco amistoso a primera vista, y cuando habla lo hace con hostilidad, él mismo lo acepta; pero sus textos reflejan algo distinto y ese es el tenor de toda su obra.

Cuando se me dio la oportunidad de leer el Primer Episodio de esta trilogía novelada tuve la impresión de estar saltando a un pasado remoto y añorado, una infancia casi de ensueño que me dejó, por unos minutos, meditabundo en mi sala. Aún ahora, cuando recuerdo lo que experimenté con la primera parte no puedo evitar dibujar una sonrisa. En este Segundo Episodio la sensación se convirtió en un pensamiento racional, lo emotivo se transformó en empirismo y el idilio mutó en una épica elegía. No podía esperar menos de Gaburah, pero me llevé una extraordinaria sorpresa al leer esta segunda entrega de “El Arco de Artemisa”.

Los pilares de la narración, que durante el Primer Episodio los habían detentado los principales personajes de la novela, estriban en este texto en un narrador todopoderoso que nos lleva por los fantásticos parajes de otros mundos, pero desde una perspectiva total en tercera persona. Incluso el hilo conductor del relato deja de ser la angustia del crecimiento, el despertar de la sexualidad, los primeros amores y el encuentro con lo fantástico y oscuro, para dar paso a un profundo revisionismo histórico que hace dudar al lector de sus propios conocimientos de la Historia Universal. El personaje principal de este Segundo Episodio es, sin duda alguna, el propio Arco de Artemisa; una reliquia que, según el autor, ha influenciado el devenir del desarrollo del hombre desde un inicio.

La estructura narrativa de “El Arco de Artemisa – Segundo Episodio, Los Doce Misterios” está conformada por la historia de los personajes de la novela durante sus viajes y posterior encuentro con la desolación de la guerra, el relato histórico y revisionista que nos habla de la procedencia y propósito del Arco de Artemisa, y el desarrollo gnóstico de doce estratagemas que resumen los principales preceptos de la Sabiduría Hiperbórea (más ampliamente expuesta por Felipe Moyano).

El desarrollo de la historia parte desde los más terrenales escenarios sacados de un realismo crudo, mágico y experimental, pasando por el territorio de una fantasía épica llena de dragones, castillos y espadas, hasta desembocar en la más cientificista ciencia ficción con detalladas explicaciones lógicas, físicas y químicas de las circunstancias que envuelven a los personajes. Esta particular mezcla de realismo mágico, fantasía épica y ciencia ficción le da al relato una especial coloración que lleva al lector desde lo terrorífico y sobrenatural hasta lo romántico y sexual. Dicho de otro modo, este Segundo Episodio es digno de llamarse: “Popurrí de géneros”.

El clímax de la obra, repartido en dos cómodas cuotas, gravita un acontecimiento bélico puntual que, hacia el final del relato, impregna las páginas de sangre, pólvora y muerte. En una segunda instancia el clímax se ve inmerso en la tragedia de la lucha entre hermanos gemelos que, como corolario, nos abre las puertas a una sensación de abandono, como si todo lo que hubiéramos conocido y vivido a lo largo de la obra hubiese llegado a un dramático fin.

Esta entrega puede ser considerada como uno de los referentes más precisos que existen sobre esa cara oculta del autor, la que jamás aflora en presencia de ajenos. Gaburah es un escritor (o aprendiz de escritor, cómo él mismo se ha autoproclamado) que comparte un grandioso conocimiento de la Gnosis Prohibida únicamente mediante una narrativa bien lograda. Y es que si debo señalar algo que convierte a esta obra en genial es el profundo tratamiento que hace de la Sabiduría Hiperbórea con un tacto tan doméstico. Una gran obra para un oscuro autor.


LINKS DE DESCARGA








Nota de la Editorial de la Casa de Tharsis




La trilogía novelada “El Arco de Artemisa”, título original del escritor y músico Gaburah Lycanon Michel, es una novela romántica que gira entre la Ciencia Ficción, el Terror Sobrenatural y la Sabiduría Hiperbórea. El Primer Volumen de la obra titulado: “Primer Episodio – Prefacios de Batalla”, fue finalista del Premio Nacional de Novela Juvenil 2010. Recientemente se ha lanzado el primer volumen en su versión digital, acompañada de innovadores artes gráficas que brindan al lector un acercamiento íntimo a los personajes de la novela así como al ambiente que los rodea. El Segundo Episodio en su versión digital también contempla el mismo formato que combina un gran atractivo visual con un diagramado cómodo para la lectura en PC, tablet o celular.

Hay que destacar la esmerada labor del autor en la recreación de un álbum musical de 20 temas que constituyen la banda sonora del primer volumen de la trilogía. Asimismo se anuncia que pronto habrán varios sencillos en la red, compuestos, interpretados y producidos por el autor, para complementar la entrega del segundo volumen.

El Segundo Episodio reta al lector a abandonar los convencionalismos lógicos para dejarse llevar al mundo de la plena fantasía, pero con evidentes exhibiciones de realidad histórica. El viaje de los personajes principales continúa, y en el proceso el libro devela 12 estratagemas que explican la Sabiduría Hiperbórea al mismo tiempo que narra diversos avistamientos del Arco de Artemisa a lo largo de la historia de la humanidad. Esta entrega está repleta de analogías, mitos, cuentos, batallas legendarias y aventuras en el marco de la gesta épica y heroica.

“El Arco de Artemisa – Segundo Episodio, Los Doce Misterios” se proyecta como una de las novelas hiperbóreas más importantes escritas en Bolivia. Tomando elementos de autores como Miguel Serrano, Zecharia Sitchin, Felipe Moyano, Jeff Long y J.R.R. Tolkien.

Por el magnífico trabajo de compendio de los Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea, contenido en este segundo volumen de la trilogía, más el apasionante relato lleno de enigmas y avatares, la saga de “El Arco de Artemisa” es una de las obras más originales escritas en la literatura boliviana hasta lo que va del siglo XXI puesto que brinda al lector la oportunidad de introducirse a un nuevo género: La novela mágica.

Nuestro profundo agradecimiento a Gabriel Michel, no solo por su labor encomiable de difundir la Sabiduría Hiperbórea con sus obras, sino también por su valor y la dedicación de su trabajo artístico que, con extraordinaria creatividad, nos ha permitido concretar la realización de la primera radio-novela esotérica en este Fin de la Historia: Belicena Villca, la Última Princesa Inca.

Pablo Santa Cruz de la Vega  


Tercer Episodio – Amor Eterno
(Fragmento del texto original)


Fue una era antes que el tiempo y el espacio existieran. Hace 13500 miles de millones de años antes de Nuestro Señor. El gran agujero blanco, una columna infinita de gravedad comprimida, se abría y expandía como parte de la consciencia de seres vivientes que no fueron creados. Ellos vivían fuera del agujero blanco, en un mundo sin luz ni oscuridad, sin olores, sonidos, colores, viento ni lluvia. No había suelo ni tampoco cielo, ni tampoco mares o montañas. Su mundo sin nada lo era todo a la vez pues ellos eran todo y eran la nada. Podían estar en todas partes en cualquier momento, podían llenar con el fluir de sus consciencias incontables formas de vida en infinitos cosmos y ser ellos mismo su propia creación.

Muchas de estas formas de vida coexistían a las afueras del agujero blanco, por lo que decidieron aglutinarse y co-crear un mundo en el cual habitar juntos, hacer familias, hogares y observar hacia sí mismos el pasar de su tiempo y espacio interno. No necesitaban metas ni propósitos, existían más allá de toda finalidad. Podían no vivir juntos, pero decidieron convivir para observarse los unos a los otros, para experimentar la única experiencia que justificaba el existir y compartir un mundo y ordenarse en una sociedad; pues ellos, incluso en el fragor de la guerra o la creación de conocimiento, valoraban por sobre todas las cosas la experiencia de amar. Ellos crearon al amor para entender la infinitud de sus propios cosmos, para experimentar una gélida calidez de fuego frío que alimentaba con sus llamas el propósito de existir; ¡y es que no existía un propósito!, y ese ‘no propósito’ era, en sí mismo, la finalidad absoluta; la posibilidad de ‘ser’ y ‘no ser’.