jueves, 12 de noviembre de 2015

Supernova; Fantasía, Terror y Ciencia Ficción



Una mirada a la "nación" Supernova (Por Gaburah Lycanon Michel)

Es bastante curioso asumir que en Bolivia se escribe bastante en comparación a lo poco que se lee. Podría decir, sin ánimos de ofender, que la lengua castellana alberga alguna clase de maldición patrocinada por la ignorancia de los pueblos. Del 100% de hablantes de la lengua española, no más del 50% tiene hábito asiduo de lectura en comparación a los hablantes de lengua alemana (muchos menos pero más lectores), la lengua francesa, la lengua japonesa o inglesa. ¿Está el español maldito? No, es una cuestión cultural. América Latina y España son reductos de una cultura literaria vieja y rica cuyas sociedades no le dan el valor que tiene. Mi editor suele decir: “si no tienes necesidad de leer, entonces no leas”. Desde luego, yo discrepo categóricamente con tal afirmación, pero no niego que algo de cierto hay en ella. Sin embargo, la literatura castellana sigue avanzando y en Bolivia lo hace a un ritmo frenético. —No mencionaré la cantidad de grandiosos títulos escritos en francés o inglés que jamás se traducen al español—.

En un sentido estrictamente cuantitativo, el corazón geográfico de Bolivia ha empezado a mostrar grandes avances literarios en los últimos diez años. Nombres como el de Edmundo Paz Soldán o Iván Prado Sejas ya tienen bastante tiempo escribiendo desde una raíz arquetípica cochabambina —Cochabamba, región del centro de Bolivia—, y en la década reciente han empezado a emerger nuevos autores con ideas, también, innovadoras. Llamados por la localía y la camaradería, los escritores cochabambinos tomaron la determinación de confederarse bajo un pseudónimo grupal que poco a poco está escalando. El nuevo colectivo recibe el nombre de “Supernova”.

Supernova es una sociedad de escritores bolivianos que han enfocado todos sus esfuerzos a la narrativa de fantasía, terror y ciencia ficción. Está compuesta por siete autores de géneros diversos cuya concepción literaria puede vislumbrarse en la primera antología de cuentos de la agrupación:



Vanessa Giacoman Landívar: Nacida en Cochabamba. Licenciada en lingüística. Ganadora del Laurel de Oro 2012, Mención de honor del concurso Plurinacional de cuento Adela Zamudio 2014. Se hizo de lectoría con obras como “Luznar, el viaje misterioso”, novela infantil de fantasía; o “Sombras siniestras” y “Antología de la sombras”, textos que se internan en las oscuridades del terror. El trabajo de Vanessa explora ideas y situaciones imbricadas de fenómenos sobrenaturales y místicos que vierten sus concepciones de la existencia con el uso de un lenguaje claro y ágil. La locura de Giacoman la hace más cuerda que muchos, desde mi ver; y es por esa razón que su narrativa trata de hacer evidente aquello que a los ojos de los demás parece esconderse —no, no hablo de una ontología axiomática ni mucho menos, sino del valor mismo de las cosas—. Realiza obras de voluntariado para niños y jóvenes, incentivándolos a escribir y leer.


Gonzalo Montero Lara “G-MON”: Nacido en Cochabamba. Escritor, poeta, comunicador social, humorista, médico familiar y del deporte. Es autor de textos como “Pétalos de sangre”, “Huellas de Luna”, “El misterio de las Tres Tetillas” o “Viaje al fondo del bar”. Este pintoresco personaje asemeja más a un alienígena infiltrado y registrado por los Men in Black. Durante la presentación de la antología de Supernova no me habría extrañado ver a Will Smith (J) y Tomy Lee Jhones (K), viniendo por G-MON debido a un trámite de migración de su planeta. Su obra, al igual que él mismo, es una mirada a las posibilidades de otros mundos, otros universos y otras realidades.



Dennis Morales Iriarte: Nacido en Cochabamba. Biólogo, músico e ilustrador. Es autor de obras como “Venus Reluciente”, “Nova”, “La Senda del Kharisiri” y “Waka–Waka”. Su obra, en lo personal mi favorita en la antología de Supernova, es una mirada sociológica de egrégoros alienígenas y hasta informáticos. Por su forma de narrar y la orientación que le da a su narrativa tiene, a mi ver, una extraordinaria semejanza con Jack Vance (etnólogo alienígena). Dennis sabe, o parece saber, la manera en que las sociedades de otros mundos construyen sus vidas. En esa óptica muestra al ser humano como una especie más entre las millones que pueden estar habitando el universo en este momento, y no solo en mundos lejanos, sino incluso en el nuestro. Después de todo, quién dice que la inteligencia artificial de la red informática no ha cobrado ya vida propia. Para más detalles, tendré una cita con Skynet en la Matrix.


Iván Prado Sejas: Nacido en Cochabamba. Escritor y psicólogo. Es autor de obras como “Amazonas, poder y gloria”, “Crepúsculo en la noche de los tiempos”, “Samaypata” y “Hananpacha”. Iván hace ya tiempo que viene siendo leído, por lo que sus años de trabajo valieron como cimiento para el grupo Supernova. Su obra explora la cosmogonía andina, imbricada de la gnosis ancestral, pero llevando la mitología a un nivel totalmente sobrenatural y fantástico. No hablo de elegías épicas, como “La Ilíada” o “La Odisea”, sino de una manera narrativa totalmente fluida. No es prosa poética la de Iván Prado, sino una exploración profunda a las bases del mito andino en un lenguaje contemporáneo. Todo ello en su aspecto cósmico, sobrenatural y místico.


Ronald Rodríguez Gonzales: Nacido en Cochabamba. Magister en derecho de la empresa, músico y escritor. Premio nacional de Literatura 2011. Coordinador de Supernova. Es autor de “Bolivia urgente” e “Hyperrealidad: El evangelio de las profundidades”. Y siendo que esta página es sobre Sabiduría Hiperbórea, puedo afirmar que el más hiperbóreo de todos los integrantes de Supernova es, sin duda, Ronald. Su obra es capaz de identificar la Maya ilusoria de la realidad, internándose en la mentira del Demiurgo y denunciando, conscientemente o no, la posibilidad de fuga del Mundo Material y de las Formas Creadas.  No creo que Ronald haya estado en contacto con la Gnosis de Nimrod de Rosario, el Misterio de Belicena Villca ni nada referido a la Sabiduría Hiperbórea; pero su trabajo me da fe que lleva un Espíritu con afinidad hiperbórea. Debido a ello es que su narrativa logre, desde la ciencia ficción, ver “más allá” de la matrix. En su trabajo, lleno de simbolismo, explora un género que migra del cyberpunk al cybergrind.


Miguel Sequeiros Cardozo: Nacido en La Paz. Administrador de empresas, escritor y, por lo que vi, aventurero. Es autor de obras como “Sombras Siniestras”, “La eternidad del último abrazo”, “Sanguinum” e “In Memoriam”. Tanto como compilador como autor, Miguel ha decidido ver cara a cara las sombras de la maldad y el pánico. Lo suyo es el terror y logró identificar en dónde se esconden los infernales elementales que aterrorizan el alma de los bolivianos. Desde las minas de Potosí, Sequeiros nos trae un relato brutal y macabro en la antología de Supernova; un texto que enfrenta al lector con la perversión, la sangre y la muerte. Pero más aún, con ese dios, ese Demiurgo, ese Jehovah-Satanás al que llaman “el Tío”. Un ser, o la faz de uno, que vive en las minas bolivianas y que exige sangre, sacrificio y perdición para dar veta. Es, sin duda, un relato con dejos hiperbóreos y con un matiz escalofriante.     


Ana Triveño Gutiérrez: Nacida en Cochabamba. Licenciada en Comunicación Social y escritora. Es la autora más prolífica de Supernova —y no es exagerar—. Lleva varios títulos publicados hasta ahora, tales como “La Luna de Apolo”, “Cazador de Sombras”, “La Muerte quiere morir”, “Sibelle para Benjamín”, “Canciones del corazón mojado” o “Recuerdos del corazón perdido”. Su narrativa explora las posibilidades de situaciones fantásticas que, a su vez, se inundan de misterio. Y si de misterio debo hablar, su relato para la antología de Supernova abunda de enigmas. Lleva al lector hasta las redes sociales —Facebook, estúpido Facebook—, y a la vida de una muchacha normal, común y corriente que es acosada por entidades no tan comunes ni corrientes. El mundo informático de Ana parece estar lleno de seres que desean abandonar la matrix cibernética para venir a la matrix realmente material (la nuestra). ¿Para qué? Eso solo Triveño lo sabe.

Estos autores, los reseñados en el presente artículo, han sido parte de la Antología de Narrativa Fantástica y de Ciencia Ficción de Supernova. Son los miembros de una nación, un egrégoro, un colectivo que está rastreando a otros autores bolivianos que se ven en las tormentosas aguas de las letras. Un mundo literario cuya rosa náutica apunta al norte del costumbrismo criollo, la realidad cruda, el día a día y la desgracia pintoresca de la vida. Un mar donde lo doméstico es lo natural, y donde el terror, la fantasía y la ciencia ficción se están abriendo paso a la fuerza. Desde luego, ninguno de estos géneros es nuevo ni mucho menos. En otras latitudes, la fantasía, el terror y la ciencia ficción es lo que en Bolivia el costumbrismo criollo. Mientras los bolivianos tenemos a un Augusto Céspedes o a un Franz Tamayo, los franceses tienen a un Jules Verne o los greengos a un Edgar Allan Poe. Pero en un sentido estrictamente local, los géneros emergentes bolivianos son, lo que en otros países, tradición de fuerza inculcada por la necesidad de ver “más allá”. No es que me “avergüencen mis polleras”, pero, es decir, ¡carajo! —valga el epíteto—, ya era hora que los bolivianos seamos más que cholazos y nos convirtamos en alienígenas, fantasmas, demonios, entidades informáticas o dragones. 


Solo para concluir, un brindis para los escritores que “las tienen bien puestas” y apuestan por lo nuevo. Esperemos que Supernova crezca, avance, mute, evolucione y siga realizando aportes valiosos que llenen las venas literarias (abiertas o no) de Bolivia con esa nueva sangre fantástica, terrorífica y ficcional.

1 comentario:

  1. Excelente artículo, muchas gracias por la atención dedicada, Gabo. Tu análisis me gustó mucho, espero que pronto te veamos pronto. Saludos!

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